


Magnífica retrospectiva sobre el siglo que ha tenido el Jazz como banda sonora.
Y es que esta exposición está llena de detalles muy bien cuidados como los pequeños altavoces y televisiones que van radiando la música de cada época mientras te mueves entre carteles, periódicos, cuadros, carátulas o objetos cotidianos diversos, que te sitúan en el espacio-tiempo de manera brillante. En cuanto a arte se refiere, pintura, escultura, fotografía y diseño gráfico se dan la mano para lo que sería un repaso del macro-underground en el que artistas de la talla de Matisse, Baskiat, Pollock, Warhol, Cobarrubias, Jeff Wall (y un larguísimo etcétera), se veían abducidos por sus sentimientos hacia el “Jazz” como común denominador.
El espacio en sí y la suma de recursos hacen que esta exposición valga mucho la pena —a cargo de Estudi Canó, aquí en Barcelona—, y que con la excusa de la música se pueda gozar de buen arte y diseño muy dispar a través del siglo en el que ha estado presente este estilo de música.
Confiemos en que la itinerancia de ésta (nos llegó vía “musée du quai Branly”, de París), haga que no se vaya muy lejos y la gente que no haya podido disfrutarla no tenga que hacer muchos kilómetros para ello.